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Proyecto Adictos a la Escritura Enero

martes, 28 de enero de 2014.
Hola chicos. 
Este día vengo a compartirles mi participación en el club Adictos a la Escritura
Este mes el ejercicio es: Escritura Sorpresa 
en el que cada autor eligió una imagen y a partir de ella se creó un relato según el género (desconocido al momento de la elección) que le tocaba a esa imagen.
Yo elegí esta, ya que me pareció que representaría un reto para mí (y vaya que si me costó):




Al final este es el resultado.
Espero que les guste :)



Alas de Mar


El hombre desembarcó finalmente. Nadie comprendía por qué lo hacía a mitad del océano pero ningún pirata iba a preguntárselo. No era algo habitual en ellos, ni siquiera les importaba lo que sucediera con él. Si terminaría varado en alguna isla desierta o muerto en aquel pútrido bote, consumido por el hambre y la deshidratación. Aunque su misterio, su enigmática personalidad sí que era abrumadora; Siempre callado, meditabundo. Como si ocultara un triste y agónico secreto que le dolía cargar. Siempre aferrado a un viejo catalejo roto y un flautín que no emitía sonido alguno. Para la tripulación, ese hombre estaba completamente chiflado. 

— ¡Eh, viejo! ¿Estás seguro de que vas a quedarte aquí? —Gritó un hombre de aspecto harapiento, aferrado a la orilla del barco, frunciendo su nariz quemada por las intensas jornadas bajo el sol. Charly no podía despegar su mirada del horizonte que se formulaba frente a él.
—Estoy seguro—murmuró, tras otear con el catalejo aquello que no parecía nada más que un cúmulo inconmensurable de aguas negras y agitadas. El pirata ni siquiera lo escuchó.
—Morirás allá afuera
—Diviso tierra— El hombre canoso dirigió su mirada hacia el norte, hacia el sitio que el chico no podía dejar de observar. No había  nada ahí.
— ¡Bah! Pedazo de idiota—inquirió nuevamente el pirata al tiempo que se alejaba entre risas.
Sin embargo, Charly podía verla. Una pequeña isla, maravillosamente apacible entre la inquietud de las olas que la rodeaban. La salvación que ostentaba un magnífico filamento de palmeras que se regocijaban al ser tocadas por el viento marino, y la blanca arena que parecía brillar junto a las pocas estrellas que aún titilaban en el ancho cielo. El chico frunció el ceño, pronto amanecería. La creciente y refulgente luz crepuscular rauda y veloz amenazaba con tocar las espumosas olas. 
Charly arrojó el catalejo a un lado, ya había cumplido con su labor, y cogiendo presuroso los remos en un pavoroso y emocionado intento por darle alcance a esa luz natural que pretendía privarlo de sus ilusiones más añoradas, avanzó tan rápido como pudo pese al intenso cansancio que abrumaba su cuerpo entero. No podía perderlo todo, no después de atravesar los mares insondables de un lado a otro, soportando toda clase de penurias en su búsqueda de aquellos objetos antiquísimos que le ofrecían la esperanza que tanto necesitaba. 
El hombre encalló el bote y dio un brinco sobre la suave arena de esa isla invisible para el ojo ordinario. Su corazón latió con estrépito furor mientras sacaba de la alforja de cuero aquel pequeño flautín y sonriendo, dejó que las olas lamieran sus piernas, internándose en su suave y delicado vaivén. Echó un vistazo al cielo. Estaba a punto de ser tocado por el sol que anunciaba lento su visita. 
Charly aspiró hondo, ese delicioso y peculiar sabor a salitre marino, le parecía mucho más exquisito ahora, degustando de la expectativa tan suculenta como tortuosa. Y al fin, cuando logró poner en orden sus inquietas emociones, el hombre comenzó a tocar el viejo instrumento. Esta vez el sonido fluyó del flautín con su delicada esencia, inundando el viento que amoroso arrancaba cada melodiosa nota. Y entonces, en su poderosa inmensidad, el mar guardó calma, como si la música lo obligara a callar y escuchar. Una armonía extraterrena se hizo camino entre la naturaleza a su alrededor. Cerniéndose la música entre el pacífico silencio. 
Y cuando finalmente los pálidos y tibios rayos del sol tocaron las aguas que Charly pisaba, un remolino intenso empezó a formarse frente a él. Estaba comenzando, y el hombre se sentía ansioso por que sucediera. 
De las entrañas ahora embravecidas de las olas emergió una figura femenina que lo recibió con una fiera y exquisita mirada. Aspirando todo el aire que sus pulmones podían contener. No dejaba de mirarlo con esos ojos violetas, proselitistas. 
Una imagen sublime de rostro perfecto, pálido. Un cuerpo semidesnudo, coronado por una hermosa y brillante cola de pescado. Alimentaba la mente perversa, las ganas de fantasías resueltas, de promesas realizadas.
¡Eh aquí un ser magnífico! Substanciosa y delicada. Tan delicada que parecía a punto de desmoronarse mientras elevaba los brazos hacia Charly, anhelante, desesperada por tocarlo. Amándolo con la mirada. 
Sus delicados deditos tomaron el mentón del hombre que ciñó su pequeña cinturita, apretándola a su cuerpo con fuerza, la sirena exhaló un suspiro.
—Estaba esperándote—Susurró, con su voz de duermevela. El hombre ahogó un suspiro, cerrando los ojos para tranquilizarse. Y dulce y apaciblemente recibió el beso fugitivo que tanto había esperado. Sus labios, ahora fundidos en un cálido abrazo sumergían sus corazones en sendas hasta ahora inexploradas.
La bellísima sirena dejó escapar un gemido de placer, sintiendo que brotaba de su espalda un par de alas cristalinas, brillantes, preparadas…

Bajo aquella luz crepuscular, ambos, sirena y hombre. Gobernantes de mundos separados, se elevaron hacia el cielo, abrazados, unidos por ese beso díscolo que lo cambiaba todo. 

Para siempre, juntos.

17 Comentarios:

taty dijo...

Me gusta que el hombre se salga de ese grupo de bárbaros para ir a encontrarse con su sirena, le da un toque romántico a la historia.

Abrazos!

Ellora James dijo...

Buenas noches, gusto en conocerte :)

Me sorprendió el final, primero nos encontramos con una sirena y, cuando pensamos que ya sabemos lo que viene a continuación, la historia vuelve a dar un giro y tenemos a un nuevo ser ante nosotros.
Buen relato.

Un beso,

Ellora

Patricia K. Olivera dijo...

Hola, Nina!
Pues que es un relato fantástico no hay dudas. Está bien narrado, incluso tiene algún que otro tinte poético. Te aconsejaría que revisaras algunos verbos que no corresponden con el tiempo verbal en que se cuenta la historia. La palabra proselitista no me cierra, creo que quisiste utilizar otra. Revisa la puntuación del último párrafo, te sugiero sustituir el punto que separa las dos oraciones.

Saludos!!

Inna Franco dijo...

Muy interesante y me gustó que al final encontraras la manera de que , sirena y hombre,estuvieran juntos, felicitaciones :)

Cloe dijo...

Un encantador final, al mas puro estilo de una fantasia desbordante. Como siempre, un placer leerte. Saludos.

osnolasaga dijo...

Me ha gustado mucho, sobre todo el final que le ha dado el broche de oro. Tienes una exquisita forma de narrar que me ha cautivado. ¡Un besazo!

Dora Ku dijo...

Nina: Sólo puedo decir una palabra de tu relato:
¡HERMOSO!
Con mi cariño : Doña Ku

Nina Benedetta dijo...

Me pareció que sería lindo, aunque personalmente dudo que un hombre haría eso. Quien sabe.
Gracias por pasar!

Tania Yesivell dijo...

Hay que reconocerle al hombre que no lo espantaron todas las advertencias. Aunque luego por eso acaban naufragando :P

Nina Benedetta dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Nina Benedetta dijo...

Que tal Patricia!
Antes que nada, te agradezco ppr pasar a leerme :)
No se en cuales verbos? Me gustaría, de ser posible, que me dieras un ejemplo para no repetir mas ese error :)
Proselitista en el momento de escribirlo me pareció un buen adjetivo pero ahora que lo leo, quizás no suena bien dentro del contexto en el que esta escrito. Tomo nota de la puntuación guapa. Mil gracias por tus correcciones, son de mucha ayuda :)
Te mando muchos besos!!

Nina Benedetta dijo...

Gracias por pasar Inna, me alegra que el relato haya sido de tu agrado :D
Besos!!

Nina Benedetta dijo...

Hola Cloe!
Te agradezco tus palabras. Me alegra mucho que el final resultara ser del agrado de la mayoría. Sobretodo teniendo en cuenta que tenía mis dudas sobre él.
Mil gracias por pasar guapa!!!

Nina Benedetta dijo...

Hola Osnolasaga!
Mil gracias por tu comentario. Que alegría que te gustara, y sobretodo el final con el que tenia mis reservas. Tanto que casi no lo pongo. Ahora me alegro de haberlo dejado :D
Un besazoo!!

Nina Benedetta dijo...

Hola Ellora, el gusto es mío!
Me alegra que te gustara el relato y sobretodo el final. Yo también me sorprendí con el giro jejeje, muchas gracias por pasar!!
Besos!!

Nina Benedetta dijo...

Hola Doña Ku!
Que alegría que el relato te haya gustado hermosa. Sabes que a mi también me encanta como escribes!
Besitos!!! :D

Nina Benedetta dijo...

Jejeje, por eso mencionaba mas arriba que actuar así es algo impropio en los hombres, aunque quien sabe tal vez si se den los casos :p
Gracias por pasar guapa!!

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