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Nuevo Orden

sábado, 5 de octubre de 2013.
En realidad este relato tiene ya algún tiempito pero hoy decidí sacarlo, desempolvarlo un poquito y hacerlo lo más presentable posible para ustedes. 

Como siempre espero sus valiosos comentarios y pues nada, 
ojala sea de su agrado. 








Nuevo Orden




He olvidado la mitad de mi vida, pero eso lo recuerdo tan vívidamente, tan palpablemente que no logro conciliar el sueño por las noches, estos pensamientos me asaltan constantemente y me arrojan a un paroxismo turbio de dolor y temor tan agudos y salvajes que la sola idea de volver a la vida normal que llevaba antes de que me fuera arrebatado todo, me produce unas nauseas tremendas. 
Las divagaciones y profundos recuerdos de aquella noche no me permiten continuar, si no encuentro pronto la venganza anhelada estoy seguro de que jamás podré seguir adelante.
La ira y el odio me corroen, esfuman todo residuo de bondad y apaciguamiento, arrastran consigo la última esquirla de humanidad que me quedaba, hasta hace poco. 

Mi guarida... mi lugar secreto oculto en las sombras de mi pasado sangriento, las ruinas de mi hogar maltrecho por los celos y la envidia de una posición económica más o menos buena, próspera. 
Aquí fue donde la desdicha toco a mi puerta, derrumbando mis aspiraciones. 
A mi alrededor no veo más que ruina, no hay nada más que destrucción. 

Francamente... había decidido olvidar todo, y perdonar a quienes habían hecho esto, había decidido volver a mi país natal con la esperanza de reconstruir mi existencia... pero es imposible y el simple pensamiento de dejar esta casa, este remedo de casa me pone histérico. 
Por eso elegí vivir aquí. Oculto en el túnel subterráneo que conecta con las cloacas. Viviendo junto a las ratas. 
Solo ellas saben mi secreto, solo las ratas inmundas y esta podredumbre que invade las paredes me conocen a fondo. 

Lentamente me dirijo a lo que antes había sido la alcoba de mi hijo de meses. Solo encuentro paredes derrumbadas, una pequeña cuna que jamás fue estrenada, repleta de manchas horrendas que anuncian que fue fatalmente destruida por el fuego. Devorada por las llamas de mi posición ante la sociedad. En la alcoba de enfrente me encuentro con una muñeca de trapo, quemada igualmente, sus ojos verdes ya no se encuentran en su antigua posición y el rostro que antes parecía ricamente tallado y que denotaba una sonrisa alegre, ahora me repudia y me mira de forma sardónica, me culpa de todo, me obliga a derramar más lágrimas. Me recuerda a mi pequeña hija de cinco años. Mi adorada Mirandita. Mi hija... mi hija...

Prefiero entrar a mi escondrijo. Prefiero la oscuridad perenne de la cloaca a seguir soportando los recuerdos vívidos y terribles del pasado.
Pero, ¿por que lo nombro mi pasado? no hace más de un mes de todo aquello. Ahora que lo recuerdo... eso sucedió hoy, hace cuatro semanas. El día en que comenzó mi infortunio. Aunque, quien sabe desde hace cuanto se estuvo fraguando mi ruina, desde hace cuanto Mirandita había estado siendo perseguida silenciosamente, desde hace cuanto mi esposa me engañaba con el que creía que era mi mejor amigo y mi socio, desde hace cuanto que he estado ciego a las llamadas de advertencia que estaban ahí, tan claras como el cielo de verano. 
¿Desde hace cuanto tiempo que perdí la cordura? 

Para relatar el presente ruin que padezco, es preciso indagar en mi pasado. Tratar de reconstruir el rompecabezas de mi vida, mi ausencia y mi presencia vacía. 

Cuando esta casa fue engullida por el incendio, y cuando la humareda dejó ver más claramente, noté que mi vida ya estaba perdida, ya la había arrojado a la basura mucho antes de cuatro semanas. Eso lo tengo muy claro y no dejo de culparme por ello ni un solo segundo; Mi deber era incorporar a rufianes en empresas de prestigio para saquear todo su dinero, todos sus planes, todo su trabajo. Dueño de la empresa multimillonaria más conocida del país, mi único fin era destruir a la competencia, y quizás habría sobrevivido a la porquería de mi empleo de no haberme metido con gente mucho más poderosa que yo, quizás podría haber salido limpio, sin una sola mancha de sangre de no haber indagado más allá, de no haberme enterado de tantas cosas, de no haberme metido en cosas que iban mucho más allá de mi comprensión. Pero no... Decidí continuar, aún a pesar de conocer el peligro. Lo dicho, el humano es un ser defectuoso, débil ante el poder, indefenso ante la maldita curiosidad y el egocentrismo. Un ser estúpido que nunca aprende. 

Por ahora mis perseguidores se han detenido, aunque no por mucho, aun me queda un poco de tiempo para llevar acabo mi venganza antes de que se den cuenta de que el tipo al que mataron en ese hotelucho de cuarta no se trataba del hombre al que perseguían. 
Aún puedo salvar el poco residuo de vida que me queda. 
Y vivir en paz. 




***

México, Distrito Federal, la ciudad en la que nací y crecí, la ciudad en la que seguramente moriré muy pronto; el barullo de las personas paseándose espectacularmente sobre adoquines de las calles más viejas y transitadas.
Cada mañana era necesario he indispensable para mí caminar por los bulevares, aspirar el delicioso aroma del café que era despedido sutil y estratégicamente desde los restaurantes céntricos que adornaban curiosamente en la Plazuela, invitando a todo aquel que se detenía frente a ellos, admirando seguramente el ingenioso y magnífico colorido colonial que destacaba especialmente en esas zonas del centro de México.

Era sencillamente inevitable encontrarse en ellos a alguno que otro artista con guitarra en mano o incluso, alguna que otra chica presumiendo suntuosamente  el estuche pequeño y curioso de un violín, destacando su laboriosa y frígida elegancia, mientras degustaban vulgarmente docenas de tazas de café si nada más que les acompañase al medio día, pues claro, sólo se cobraba la primera taza. Era lógico encontrar chavales entrando apenas a al edad adulta que se les hallaba bastante cómodos en ese ambiente artístico, enigmático, soberbio y al mismo tiempo peligroso. Pero para mí esas bagatelas eran absurdas, nunca me detuve frente a la escarpada construcción de granito que conducía ceremoniosamente a la catedral principal, nunca admiré los ornados esquicitos de la época colonial, nunca me senté a tomar el fresco en alguna de esas bancas de hierro con delgados filamentos de filigrana, oscuros. Nunca saboreé uno de esos cafés helados que distribuían las chicas de colegio que trabajaban aún con el uniforme puesto y con sus pequeños mandiles impecables. Ni siquiera con Miranda. 

Y ahora que lo recuerdo bien, tampoco lo hice con Mirandita. Nunca pasee con ella, nunca la llevé al parque, nunca las acompañé un solo domingo a misa y después a tomar un helado. 
Son tantas las cosas que no he hecho. Por gusto, o por trabajo, o simplemente por indiferencia. 

Diario salía de casa a las seis de la mañana, desayunaba algo a las siete, y a las siete y treinta ya me encontraba en la oficina, tomando un poco de café y coqueteando con la secretaria que disimuladamente se arreglaba las medias mostrando el corte pequeñísimo de su minifalda. 
Y ahí me pasaba el día entero, entre papeleos, llamadas y juntas ejecutivas. 

Y ese ambiente me agradaba, retozaba como un chiquillo entre el aroma siempre agradable de la tinta para impresora, del café desabrido de la secretaria, del repiqueteo constante de la copiadora al tiempo que escupía hojas de papel recién entintado. Percibir el sol a mis espaldas, tras el ventanal inmenso que me ofrecía la mejor vista de la ciudad, eso era quizás lo más maravilloso, la vuelta a la realidad de que me sumía en mis más profundos y añorados sueños de estudiante. Aquella era sin duda la culminación de mi carrera, la cúspide, el momento de valoración, la fiel recompensa después de los años de estudio. La vida que había pedido y por la que había trabajado arduamente. 
La vida con la que cualquiera soñaría, cualquiera que no fuera conformista. Cualquiera que pensara siempre en superarse. 

Pues yo me había superado a mi mismo, y a mi padre, y a mi abuelo… 
La idea de ser mejor a todos ellos, de restregarles en la cara que su niño tonto e indefenso se había convertido en todo un hombre de negocios me provocaba, me incitaba y obligaba a metamorfosearme en un monstruo cruel y vil, sonsacador del alcoholismo de mi hermano menor, el dolor de cabeza de mis padres, ancianos e inútiles para mover un solo dedo en contra mía. 
Ellos sabían perfectamente bien que callar era mejor, si… callar e ignorar, continuar como si nada si es que querían seguir recibiendo mis cheques cada mes. Era mucho mejor ver aquellas sugestivas cifras, mientras intentaban ignorar al manojo de basura, y al alcohólico y al drogadicto y vago, en el que yo estaba convirtiendo a su hijito dorado, lentamente. Lo preferían a ver la carta en la que les haría saber que la mañana próxima irían por ellos, para llevarlos lo más lejos posible para su mantenimiento, a morir en paz rodeados de la inmundicia que merecen, a vivir muriendo de vejez. 
Pero, no tiene caso mencionarlo, ellos no tienen vela en este entierro, no saben nada de mi, excepto que todo mi dinero será puesto en sus arrugadas manos, que ellos con toda seguridad extenderán como garras de cuervo.
Pero eso no importa más, el dinero no me interesa ya, no tiene ningún efecto en mí, no me produce nada más que asco. En estos momentos de mi vida he aprendido a valorar a mi familia, y un único sentimiento se a apoderado de mi: El Odio…

Aquel día buscaba desesperado una aspirina, es tremendamente increíble lo que el cerebro logra recordar tan de repente, y la notable precisión de la memoria. Pero es así, eso es lo que me viene a la mente cuando pienso en ese día fatídico; el insoportable dolor de cabeza. Aquella mañana de mediados de julio, dos hombres entraron a mi oficina, sus atuendos eran exclusivamente elegantes, ambos vestían trajes de corte inglés, con un pañuelo blanco y levemente largo cruzándoles el cuello, perdiéndose entre los pliegues de sus sacos sumamente limpios. 
Naturalmente los atendí, como suelo hacer con los clientes nuevos, y con los asiduos también. 
Aunque debo admitir que sus ropajes me impulsaron a obsequiarles un trato exclusivo, no sé por que será. El dinero mueve ¿lo sabían? 
Estoy seguro que si…

— ¿Recibió el correo electrónico? — preguntó aquel que exhibía un rostro muy blanco y pulcramente cuidado.
Asentí.  
—Claro que lo recibí… es una táctica arriesgada ¿no lo creen?
—Una táctica arriesgada pero sumamente importante. Recuerde que accedió a cumplir con todas y cada una de las peticiones del señor Cabrera.

Héctor Cabrera Maroto. Funcionario del ejército, más específicamente General Secretario de la Defensa Nacional, en pocas palabras, aquel que manda más. 
Lo conocí en una reunión política, una comida a la que asistieron varios funcionarios de diversos partidos políticos para presentar a sus nuevos candidatos a presidencia. Asistí a dicho evento por insistencia de mi amante en turno quien tenía una cercana amistad con Félix Moreno, el hombre detrás del que se comentaba, sería nuestro próximo presidente y encargado de su campaña política.

—Si, lo comprendo— le dije a los hombres sentados frente a mí. 

Sinceramente no sabía como salir de aquel enredo. Yo había recibido una fuerte suma de dinero con tal de que diera luz verde para reclutar y entrenar a jóvenes mexicanos en la “supuesta lucha contra el narcotráfico” pero lo que en realidad planeaba hacer el espléndido y bondadoso General del Ejército sería una guerrilla interna. Planeaba armar a pequeños grupos rezagados, jóvenes delincuentes en su mayoría, a los que colocaría en contra de todos aquellos grupos anti-narcotráfico y anti-terrorismo que entrenarían para dicha lucha. Todo, bajo una estrategia pulida y detalla de la cual yo aún no tenía conocimiento alguno.

—De acuerdo, iniciaré las estrategias publicitarias con las que emprender el proyecto. Veo que me han anexado todos los permisos necesarios para ello, pero no me sirven en el ordenador así que tal ves quieran volver en…
Me detuve en seco cuando el brazo de aquel que tenía una mirada dura y pétrea depositó de un golpe un folder blanco sobre la mesa.
—Ahí tiene todo lo que necesita. Muy pronto le avisaremos para cuando se deberá implementar este régimen, lo importante es tenerlo de nuestro lado, su televisora es el medio más grande de comunicación a nivel nacional, y dado que tiene un historial intachable y una amistad entrañable con nuestros contribuyentes, estamos seguros de que cooperará en todo lo que se le pida. Naturalmente habrá una jugosa remuneración y para ello, se le ah asignado esto…—sacó un sobre pequeño del portafolios y me lo entregó ceremoniosamente. El otro hombre puso una cara de desagrado, como si le molestara aquella “asignación”

Al otear sutilmente el contenido, pude notar que estaba lleno de dólares. Una gran cantidad de billetes verdes me daban cariñosamente un gran saludo. Inmediatamente guardé el sobre en mi escritorio y cogí el folder que no había querido tomar antes de aquella generosa suma de dinero.



***

De esa manera me fui haciendo de cargos importantes dentro del ámbito político. Andrea Montiel, mi amante en aquel entonces, logró una gran aceptación dentro del partido político en el que se hallaba el “próximo títere presidencial”
Faltaba muy poco para las elecciones, y Felix Moreno insistía en que su campaña sería la ganadora. Si ganaba su candidato estrella Roberto Sanchez Montes, garantizaría un puesto social importantísimo dentro del país, pero en realidad todo el mundo sabía que si Roberto Sanchez ganaba la presidencia el único presidente aquí sería Felix Moreno. Eso era imperativo.

No obstante, Felix Moreno conservaba ideas algo absolutistas y extravagantes, una de ellas era que el humano era el mayor destructor mundial, que consumía al por mayor todos los recursos naturales y minerales del planeta. Tenía una idea muy contundente y rotunda al respecto, siempre decía que ya éramos muchos.
Por ello aquel ingenioso plan de crear guerras irregulares dentro del propio país, y una vez con Roberto Sanchez en la presidencia, esas tácticas militares irían a ser una realidad mundial.
Era el nuevo orden, según aseguraba Felix en las ocasionales comidas a las que nos invitaba.

Yo era una pieza clave para esa “guerra irregular de cuarta generación” 
Y así, mientras los guerrilleros se mataban en las calles, y los paramilitares aterrorizaban a la ciudad con amenazas públicas, mi televisora incrementaba las noticias, exagerándolas, controlando las mentes de la civilización ordinaria, provocando el pánico y en el mejor de los casos, induciendo al sedentarismo.
Los costos no representaban ningún problema, gran parte de ellos los proporcionaba el propio país, incluyendo aquellos costos humanos. 

Oh si, estábamos en la cima de la realización, nuestro pequeño plan estaba dando óptimos resultados y a nuestro alrededor observábamos cada vez más complacidos aquellas matanzas absurdas entre jóvenes pandilleros, entre mafias y la propia sociedad contra el gobierno capitalino.

Todo esto estuvo muy bien, mientras tuve para costearme mis lujosos excesos, una casa nueva para la familia, nuevo auto, mejores escuelas para mi hijita, las mejores prendas para mi esposa, y los viajes que quisiera hacer cada vez que así lo deseara.
Hasta que el gobierno mexicano decidió hacer algo al respecto y comenzó con una táctica para contraatacar al caos propagado por nosotros. Y con ello nació, “La Fiscalía Especial Antimafia” y la apresurada puesta en marcha de unidades especiales de agentes de élite. 

Para el gobierno no fue nada difícil dar con nosotros puesto que intervenía en el plan el propio presidente Mexicano Mario Serrano. 
Según me confesó Andrea, Mario había tenido ciertos altercados con el Secretario de la Defensa de la milicia Mexicana, Héctor Cabrera, y al parecer ya no quería continuar participando en nuestras planificaciones, necesitaba encontrar la forma de asesinar al General sin causar sospechas y necesitaba hacerlo mientras tuviera el poder para ello, considerando su próxima salida de la presidencia. 

Así comenzó mi desdicha. De esa forma comenzaron las persecuciones cada vez más violentas y ruines.
Así fue como mi nombre constituyó simplemente un número en una lista maldita, una lista negra. Y así fue como un sicario cualquiera, vulgar, desarrapado y demasiado joven irrumpió en aquel hotel, impulsado por el odio o quizás por la indiferencia de verme muerto. Sólo era su trabajo. Nada personal.
La fortuna decidió sonreírme una vez más, y pese a enterarme de la miserable infidelidad de mi mujer, yo estaba con vida, y mi mejor amigo muerto junto a su cuerpo desnudo.

Ahora no queda más que esperar. 

Sé que pronto vendrán por mí, y lo único que se me ocurre hacer es avisar a la sociedad, contar lo que está sucediendo con su país. Intentar proteger a sus familias y a sus hijos ya que yo no pude proteger a los míos, sería una forma de beatificarme, de romper con las cadenas del remordimiento que me atan a un inferno que se me antoja frío, húmedo e inasequible. 

Conjurar a viva voz la inmundicia de los gobiernos y desenmascarar su pérfido e inhumano rostro, contar incluso las terribles bajezas que yo cometí para ellos a cambio de unos cuantos dólares.
Dinero que pensé bueno, dinero que creí santo.
¡Santifiqué el dinero que creía le daría de comer a mis hijos, le obsequiarían tranquilidad a mi esposa y estabilidad a mí mismo!
¿Y que obtuve? 
Sólo conseguí su muerte. 

Esta tarde decidí hacer un comunicado de prensa, no se como logré infiltrarme en la que antes era mi televisora, entré como un mendigo zarrapastroso al inmenso edificio que alguna vez me perteneció sólo a mí. 
Ni siquiera me importó que los trabajadores, incluso los más allegado a mí, continuaran como si nada. Ni los crueles comentarios de alegría por mi muerte.

¡Hipócritas!

Pero, me lo merezco.

Logré comunicarme con un periodista de talla internacional, un gran amigo de la sociedad con el que anteriormente había tenido muchísimos problemas, nunca quiso ni supo como cerrar la boca. Era crudamente irónico que ahora me encontrara frente a él, suplicándole una oportunidad, una sola oportunidad de hacer lo correcto y salir del hoyo en el que estaba metido.
Con gran seriedad escuchó mi historia, y me ofreció su ayuda. 
Esta noche él se encuentra contando mi verdad, y mañana temprano seré yo quien la cuente de viva voz a toda la nación entera.

Sé que será difícil, y sé que podría resultar peligroso. Pero solo tengo que esperar a esa oportunidad, solo un par de horas para que la gente conozca al fin esa realidad.

Apago el pequeñísimo televisor que conseguí gracias a mi amigo periodista y me tiendo en el suelo de la cloaca, suspirando hondo. Ya me he acostumbrado al pútrido olor a excremento. 
Tal vez esta noche pueda descansar en paz.
Tal vez esta noche no sueñe de nuevo con Mirandita o Enrique quemados, llorando desesperadamente por la salvación, condenados por su propio padre.
Tal vez no sueñe con Miranda, revolcándose en aquel hotelucho ensangrentado, revolcándose con mi mejor amigo.
Quizás esta vez no sueñe más con Andrea a quien tuve que verla vacía, muerta, amortajada en una bolsa negra y descuartizada. Justo como la habían arrojado frente a la televisora como una muestra de que estamos jodidos y a merced de ellos, del mal.

Quizás hoy si pueda dormir tranquilo.

Casi estoy dormido, los ojos se me cierran y lentamente caigo a un estado lenitivo. Duermo, junto a las ratas que merodean por mi cuerpo, mientras expulsan su fétida orina sobre mí.
Mordisqueando las sobras de comida que he dejado en el suelo.

Escucho un ruido hueco, mi cerebro ronda por las inmediaciones del ensueño mientras la parte que aun se encuentra despierta recorre las cloacas intentando encontrar la procedencia de aquel sonido.
Cada vez mas cercano, cada vez más austero…
Pisadas.
Abro los ojos, un rostro conocido. 
Comprendo que es el último que veré.

Mi hermano ha sido enviado a asesinarme…

11 Comentarios:

Javier Barba dijo...

Una historia contada de forma brillante. Gracias por volver :)

Teresa Oteo dijo...

No conocía tu blog, me gusta su estilo y me ha gustado tu historia!
Me quedo por aquí!
Nos leemos!
Besos!!

Kramer dijo...

Excelente, Nina! Un criminal redimido y un final irónicamente inesperado. Te felicito, como siempre.

Saludos!

Acompáñame Podemos-juntos dijo...

Como siempre un placer visitarte, no tenemos otra manera que avisar a la gente y por eso vengo a decirte que esperamos que quieras unirte a nuestro reto de Halloween que comienza el día 16 de este mes, sabemos que a veces no se tiene tiempo de pasar por todos los blogs y de otra forma no os enteraríais. Un saludo, el equipo de acompáñame.

Nina Benedetta dijo...

Gracias por sus comntarios chicos. Para mi tienen un gran valor. Prontito espero volver a publicar mas a menudo. Espero seguir contando con sus visitas y sus valiosos comentarios. ^^

Hasta entonces!!! ^^

esperanza hernandez dijo...

interesante!

Ninfa Celtica dijo...

Como siempre un escrito excelente... siempre logras dejarme sin palabras.

También quiero que sepas que tienes un premio en mi blog Ninfa Celtica

un beso guapa

Acompáñame Podemos-juntos dijo...

¡Alégrate! Que una nueva semana comienza en unas horas y es momento de dejar atrás la pereza. Viva cada día al máximo y has que todos los días haya fiesta. ¡Ten un lindo lunes!

El equipo de acompáñame

R dijo...

Hola, pasamos para invitarte a un sorteo que quizás sea de tu interés, el premio es la realización de la portada de tu libro, blog novela, cuento…cualquier obra literaria que tengas lista o en proceso, para más detalles puedes consultarla en el siguiente link:
http://rbcbook.blogspot.mx/2013/11/por-primera-vez-sorteo-gana-el-diseno.html
Saludos.

Acompáñame Podemos-juntos dijo...

Para los buenos momentos, gratitud.
Para los malos, mucha esperanza.
Para cada día, una ilusión.
Y siempre, siempre, felicidad.
Esto es lo que te deseamos para el 2014.

EL EQUIPO DE ACOMPÁÑAME

y no te olvides de presentarte a nuestro reto navideño, queremos tu compañía en estas fechas.

Tamara VN dijo...

Ya queda poco!!!! Si, ya queda poco!!!! Esta noche llega Papa Noel jejejeje, bueno que yo no hice la carta, confío en mandar mis propios regalos, así que te quería mandar algo super especial para esta Navidad, pero me he encontrado con un problema ¿Cómo envuelvo un abrazo y un beso?

Lo he solucionado con un comentario jejejeje, así que Felices fiestas!!!!!!

Y no te olvides pasar por mi blog a por el regalito navideño, mi libro gratis.

Un besazo.

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